Lorenzo, andaluz de nacimiento y ya anciano, luego de enviudar, decidió radicarse en un pequeño pueblo pesquero del sur de la provincia de Buenos Aires. Una noche de abril de 1975, mientras paseaba con su perro por la playa, rescata a un muchacho herido de una cuchillada en el abdomen, quien se estaba desangrando dentro de una de las cuevas de los acantilados. Eran tiempos en que la Triple A perseguía, torturaba y hacía desaparecer a quien fuera sospechado de comunista, socialista o sólo pensara distinto. Luis, universitario y dirigente del centro de estudiantes de su facultad, había sido secuestrado por fuerzas parapoliciales y milagrosamente había logrado escapar antes de que lo mataran en la playa del pueblo pesquero donde vivía Lorenzo. Debido a la intensa búsqueda policial y al miedo que la prensa había generado en la población, refiriéndose a Luis como un peligroso terrorista, Lorenzo y Luis debieron abandonar Argentina, pasar clandestinamente a Uruguay, conseguir documentos falsos, viajar a España y radicarse en Azucenas, que era donde Lorenzo había nacido, todo ello, en un marco de inseguridad y temor, que se renovó cuando las autoridades españolas, merced a una denuncia, descubrieron la falsedad de los documentos de viaje. Como en una “road movie”, a lo largo del extenso viaje, Lorenzo y Luis se van conociendo y se transforman prácticamente en abuelo y nieto. ¿Por que las tres vidas? Lorenzo fue analfabeto durante toda su niñez y gran parte de su juventud, con una vida de sacrificio y carencias básicas. Sólo la guitarra y el flamenco, su pasión, fueron el sostén para seguir adelante. Trabajando como jardinero en un colegio de monjas, había conocido a una alumna pupila, a quien ayudó a fugarse del lugar, para luego casarse y huir hacia la Argentina. Cuando la única hija del matrimonio comenzó la escuela, Lorenzo aprendió a leer y escribir. Con los años, merced a sus ansias de saber, lectura de cuanto llegara a sus manos y la ayuda de un viejo profesor de filosofía que ofició de mentor, Lorenzo se transformó en una persona instruida y culta. Así transcurrió su segunda vida. Ya de viejo, ayudando al muchacho perseguido, dejando todo y escapando de Argentina, vivió su tercera vida, la de héroe.