
Concepto de acta. Esencia jurídica de las actas. Formalidades. Cofección del acta. Aprobación del acta. Ejecución de las resoluciones. Efectos de las actas. Comunicación y exhibición. Tutela penal del libro de actas.
Tipo: Libro
Edición: 1ra
Año: 1976
Páginas: 96
ISBN: -
Tapa: Rústica
Agotado
Precio por mes: $5000 (mínimo 3 meses)
Ámbito Financiero, 16/8/00, p. VII
Esta obra, a través de su cuarta edición, conforma un completo manual de derecho político que enfoca el conocimiento científico de la materia, la historia de las ideas políticas universales y la historia institucional argentina junto con aquellos pensadores que aportaron significativas interpretaciones de nuestra realidad política. El desarrollo se encara a partir del análisis de la historia universal, comenzando desde la antigüedad grecorromana y paso a paso muestra su evolución hasta arribar a las tendencias modernas tal como el nacionalismo integral, el comunismo y la doctrina social de la iglesia. A continuación se lo relaciona con nuestra historia y pensamiento político desde la conquista y la Independencia hasta el actual gobierno que unifica tendencias políticas, sin dejar de lado el proceso de unificación nacional y la descripción del proceso de creación de los actuales partidos que reúnen la adhesión de gran parte de los habitantes nacionales. Finalmente se introduce la ciencia política a través de la realidad, las instituciones y su dinámica, tratados tanto en sus aspectos teóricos como los antecedentes y alcances en nuestro país.
C.F
Revista del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, 2000, p. 51
Como recuerda el autor, la expresión Derecho Político todavía designa una materia dentro de los estudios jurídicos en nuestro país, si bien desde 1984 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires se sustituyó su nombre por el de Teoría del Estado. La anterior denominación data del plan de estudios de 1922, que atenuó la hegemonía civilista y dio más impulso al derecho público. Alentaron esa tendencia el decano Mario Sáenz, los miembros de la Comisión de Enseñanza: Gallo, Baqué y Lafaille, y los consejeros estudiantes José María Monner Sáenz y Florentino Sanguinetti. Mariano de Vedia y Mitre fue designado titular de Derecho Político, el primero que profesaba en el país. Su conferencia inaugural versó sobre la crisis del Estado, y fue precedida por las palabras del decano interino y del consejero estudiantil Florentino Sanguinetti, padre del autor y como éste, a su turno, rector del Colegio Nacional de Buenos Aires. Vale la pena transcribir algunas palabras de aquel estudiante. Luego de distinguir entre “los que sostienen en la enseñanza un criterio profesionalista exclusivo, y los que consideramos que la universidad no puede renunciar a la función social que le corresponde”, señalaba: “Los tres últimos cursos del antiguo plan, todavía vigentes, denuncian esa falta. Su causa debe imputarse a esa generación de juristas que yo llamaría glosadora, puesto que dedicó sus actividades a raspar y adelgazar textos, detenida en el fetichismo napoleónico de la ley escrita (...). Aquellos glosadores entendieron que la Facultad debe limitarse a expedir ejecutorias hábiles para el ejercicio de un privilegio económico, y olvidaron que los estudios no podían sustraerse a los urgencias de la realidad circundante, al hervir continuo de nuevas inquietudes, y el rudo llamado de la vida que pugnaba por entrar en esta casa, derruida y sombría como el espíritu arcaico que vamos a desalojar...”.
Varios comentarios nos provocan estas palabras. Primero, el espíritu fundacional e idealista que las anima, tan propio de la Reforma del 18. Nos asombra, además el nivel discursivo del alumno, acostumbrados como estamos en esta época de la pobreza de léxico e ideas de los jóvenes (y de los otros). Finalmente, surge la eterna cuestión del contenido de los estudios jurídicos: hoy se suele escuchar la queja opuesta, que fustiga al enciclopedismo y reclama una enseñanza más práctica.
Aunque la denominación de la materia vaya perdiendo el terreno que había ganado en la Argentina de la primera mitad del siglo XX, y que era común en la España del siglo anterior, ante el avance de otras expresiones, como teoría del estado o ciencia política, que parecen dar una idea fiel de la amplitud de su contenido, Sanguinetti no deja de ponderar el nombre clásico: “Porque decir ‘decir derecho político’ es afirmar un sentido valorativo (...) y consagrar el triunfo del Estado de derecho, vencedor del absolutismo. Esta fuerza emocional legítima justifica la pervivencia de una terminología polémica pero tradicional”.
La obra sigue los lineamientos habituales de la disciplina, aunque altera el orden de las partes: primero analiza el pensamiento político general; luego, el argentino; y, por último, los contenidos actuales de la ciencia política. Para el autor “el conocimiento histórico ayuda a ubicar los temas teóricos, y constituye un bagaje necesario para emprender su estudio; y no a la inversa”. El prólogo está redactado por una autoridad en este campo, el catalán Jorge Xifra Heras, quien afirma: “Nos hallamos ante uno de los mejores manuales universitarios de historia de la teoría política, con el gran mérito de ofrecer vertientes novedosas, tanto en relación con el pensamiento argentino como en otros campos, entre los que subrayamos la valoración política de grandes obras de la literatura universal”.
Es ésta la cuarta edición, actualizada y ampliada, del libro que se publicara inicialmente en 1980. Quien escribe esta reseña cursaba entonces Derecho Político, en su primer año en la Facultad de Derecho de la UBA, pero no tuvo la suerte de contar con la guía de esta obra notable. El profesor titular era a la sazón ministro de la dictadura militar, y en medio de oscurantismo reinante habría sido una bendición (laica) estudiar por un texto cuyo autor comenzaba por aclarar: “...me apresuro a confesar que mi posición es la que cuadra a un hombre educado en la escuela republicana, y en una tendencia democrática y progresista”. Cabría agregar que la claridad y la soltura de la prosa, y la familiaridad con las fuentes -es fácil advertir que ninguna es de segunda mano- hacen que esta obra, de enorme utilidad para los estudiantes, sea también de muy grata lectura para todos aquellos que se interesen por las ideas políticas. A veinte años de su aparición, es entonces una buena noticia que se había ampliado y actualizado este libro ya clásico escrito por quien entre sus muchos antecedentes y distinciones académicas, sólo mencionaremos como él probablemente lo preferiría: el rector del Colegio de la Patria.
Osvaldo Pérez Sanmartino