El anhelo de una justicia mundial, que supere las crisis morales y coadyuve a la consideración del “ser humano-mundo”, son las fuentes que el autor estudia para intentar las reformas mediatas y las inmediatas para comentar el justo deseo de paz. En el Apéndice se agrega la Carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia.